sábado, 14 de abril de 2012

"Macondo despertó en una especie de estupor, angelizado por una cítara que no merecía ser de este mundo y una voz como no podía concebirse que hubiera otra en la tierra con tanto amor. Pietro Crespi vio entonces la luz en todas las ventanas del pueblo, menos en la de Amaranta. El dos de noviembre, día de todos los muertos, su hermano abrió el almacén y encontró todas las lámparas encendidas y todas las cajas musicales destapadas y todos los relojes trabados en una hora interminable, y en medio de aquél concierto disparatado encontró a Pietro Crespi con las muñecas cortadas a navaja."

Gabriel García Márquez - Cien años de soledad (via thatshakespeheareanrag)

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